Hola Ángel, ¡¡¡feliz primer cumplemés!!!

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Hoy cumple su primer mes mi nieto. En estos últimos treinta días, desde que viniste a este mundo han cambiado muchas pequeñas cosas de nuestras vidas, tus papis cada día están más preparados para cuidarte y quererte. Tú estás haciendo que sus vidas y día a día descubran que eres un eje para ellos. Habrás visto que la “Trusti” también te vigila ¿Trusti? Si la perrita que salta a tu alrededor.

También has tenido la visita de uno de tus titos, que aún no te conocía. Se llama Axel y es el “grandullón” que duerme en tu habitación. Creo que te ha gustado, lo dejas que te de el biberón y te has puesto muy cómodo en sus brazos después de comer con él. Cuando lo conozcas un poco más te gustará, él también está en tu grupo de personas que irás disfrutando, como tus papis, abuelos, titos primos y amigos, también iras conociendo a otros abuelos y bisabuelos que ya no están, pero eso te lo contaré en otro momento.

– ¡Abuelo, abuelo! ¿sabes que en este tiempo ya te veo y te escucho mejor?

Es normal, ¿y qué te parezco?

– Eres diferente a mis papis, me hablas de forma diferente, tu no me coges, solo me tocas los pies, ¡que sepas que me he dado cuenta! ¿pero por qué tú no me das el biberón, me bañas o me coges?

Aún no es el momento para que yo lo haga, ¿tu papi no te ha dicho que yo tardé meses en cogerlo a él? Mira que manos más grandes tengo, parecen tortugas y tú aún estás muy blandito.

– Jajajaja. Ya no estoy tan blandito, he crecido mucho y he engordado; ¿sabes que en este mes ya peso 1,2 Kilos más? ¿El mes que viene ya me cogerás?

El mes que viene ya veremos.

– ¿Cómo quieres que te llame abuelo o Ángel

Como a ti te guste. ¿Por qué me lo preguntas?

– Cris, Lucía, Neus, Axel –es difícil de pronunciar- las personas que vienen a mirarme te dicen abuelo y Ángel ¿entonces cómo te he de llamar? Hay veces que no se si hablan contigo o conmigo, que yo ya oigo.

Pues eso lo arreglaremos con el tiempo, pero tú me llamarás como quieras.

– Calla, el otro día me decías que tú le contabas cuentos a tus hijos mi papi y mi tito Axel –jo que difícil es de pronunciar, ¿a ti te cuesta?

Nooo, que va, a mí no me cuesta, Neus y yo elegimos ese nombre, como han hecho Lucía y Cris, con el tuyo, dentro de unos meses ya verás como no te cuesta el llamarlo, él se pondrá muy contento cuando te escuche llamarlo.

– ¿Y cómo eran los cuentos? ¿bonitos, largos? Piensa que yo todavía tengo que comer, descansar y bañarme –cuando me bañan es muy divertido- ¿me has visto cuando Cris o Lucía me bañan?

Siii, te he visto en fotos y en vídeos.

– ¿Fotos y vídeos? ¿Eso es lo que hacéis cuando me estáis mirando?

Siii, así cuando seas un poquito más mayor te podrás ver como eras ahora, porque cada mes irás cambiando.Vale ¿las veremos juntos?Claro que sí.

– Abuelo Ángel, ¿has visto que nos miran raro?

Lo hacen porque ellos no saben que tú y yo estamos hablando de nuestras cosas. Por eso me gusta escribir lo que hablamos.

– ¿Y los cuentos, cómo son?

Son historias en las que ocurren cosas divertidas con perritos, conejos, caracoles y otros animalitos, pero no siempre son de verdad las historias.

– Biennn. Cuéntame uno.

Ponte cómodo y vamos a dar un paseo.

Érase una vez.

– ¿Qué es érase una vez?

Los cuentos siempre empiezan así.

Había una perrita pequeñita con el pelo blanco, orejas grandes y con ojos que le brillaban. A ella le gustaba el pasear con sus amitos. En la calle saludaba a todos los perritos con los que se cruzaba. Algunas tardes se iba con sus dueños a visitar a una perrita que vivía cerca de su casa. Esta perrita es como ella, pero más mayor.

¡Holaaa Neith!

Hola Trusti -ojj ya está aquí la inmadura- seguro que se pone a correr como una loca.

– Espera, espera, ¿las perritas también hablan? La mía no habla.

Ángel, en los cuentos si hablan.

– Vale, pero eso me lo tendrías que haber dicho antes de empezar el cuento.

Trusti entró en la casa como siempre, corriendo: primero, salto al sofá, segundo, carrera y salto a la cama, tercero, otra carrera y a comerse la comida del cuenco de Neith, cuarto beber agua con la pata dentro del cuenco y quinto saludar a Neith y al resto de la familia. Es un torbellino.

– Abuelo, una cosa, me gusta mucho que me cuentes cuentos, pero se me abre la boca y el chupete aporta poco. ¿Las perritas de este cuento son las nuestras?

Si.

– Gueeeee, gueeeee, gueeeee.

¿Tienes hambre, o sueño?

– Hambre.

Vamos a casa que Lucía te prepare un biberón.

– Abuelo ¿Ángel? Te quería decir que me gustáis mucho todos los que venís a verme y me decís cosas. ¡Os quiero, os quiero! ¿Terminarás de contarme el cuento otro día?

Claro que sí, estas charlas entre nosotros me gustan mucho. Ahora a comer y dormir.

– Hasta luego abuelo. ¡Os quiero, os quiero, os quiero!

Hasta luego pequeñín.

  1. Muchas gracias Marysol por tu comentario. Estas «conversaciones» procuraré mantenerlas con el pequeñín cada día 15, esta es la segunda «conversación» con él. Si lees el primero y los siguientes espero que te sigan gustando. Te reitero las gracias por tu comentario.

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